Estamos acostumbrados al ruido constante: motores, obras, voces. El silencio del entorno rural no es ausencia de sonido, es la presencia de la vida natural que calma el cerebro.
- ¿Qué escuchará tu mente?
- El viento moviendo las copas de los árboles.
- El canto de los pájaros como despertador natural.
- El fluir del agua si hay un arroyo cerca.
- Tu propia respiración volviendo a su ritmo normal.
