Llevar la cámara no debe ser para «postear», sino para aprender a mirar los detalles: la luz, una flor, un insecto. Es un ejercicio de observación que calma la mente.
- Qué aprenderás:
- A valorar la luz natural y sus matices.
- A tener paciencia para esperar el momento justo.
- A fijarte en la belleza de lo pequeño y cotidiano.
- A conservar un recuerdo visual de tu paz.
