Las noches de junio son largas y agradables. Cenar en el porche de una casa rural, viendo cómo cae el sol, es una de las experiencias más reconfortantes del verano.
- Ingredientes de una cena perfecta:
- Iluminación tenue (velas o guirnaldas).
- Productos locales frescos de temporada.
- Una conversación sin ruidos de fondo.
- La brisa fresca que baja de la montaña.
