Vivir el solsticio de verano en el campo en un entorno rural tiene un componente mágico y ancestral. Las hogueras y los rituales se sienten más auténticos lejos del bullicio de las playas masificadas.
- La experiencia rural:
- Cielos despejados para observar la luna de junio.
- Tradiciones locales ligadas a la tierra y al fuego.
- Un ambiente íntimo y acogedor.
- El simbolismo de quemar lo viejo para dejar entrar lo nuevo.
